Fuí de prioridad en prioridad
me hice viejo, que duda cabe
y los diciembres y sus eneros
se hicieron piel con mis huesos
lloré en la estación cada año
aún suenan los trenes cada noche
no conozco mi nombre cuando te llamo
camino lento y ya sabes,
la arena en mis zapatos
tengo pecados que ocultar
los tengo presos,
leo para olvidar y no hay caso,
en fin
podría seguir,
la vida es un regalo inesperado
la voz que escuchas no es real,
la mía simplemente
la soledad a sus anchas y sin temor
llevo la fé intacta en morir a tiempo
dejo mis zapatos y aún camino lento
provengo del último recuerdo
o el primero.


