Tus recuerdos

     De momento he perdido el pudor

y lo siento por que hay algo bello

en tenerlo,

capaz que no sea verdad

ni necesario,

pero cuando me veo triste

encuentro tus recuerdos tirados

como hojas secas,

no veo el sol,

no hay ruido de lluvia

que me traiga el día

con el equipaje que nos basta

para partir definitivamente

y olvidar que fuimos tristes

y lo único sensato sea amarse

como dos niños perdidos.


                                                           


Cómo es...

     Ya no lloro como solía llorar

ahora lloro con el pecho

las lagrimas me avisan

que no hay caso

y pierdo la compostura

nada de desatino, solo llanto

como pudiera ser algo casual

casi anecdótico

aunque muero por saber

cómo es la histeria de llorar

con desparpajo

por un triunfo, una sorpresa

por un abrazo.


                                                             





Huidobro frente al mar

    Hay algunos casos
en que no reconozco mis zapatos
y en la rima de calcetines
no hay más que arlequines,
mirate no somos más
que disparate
apenas silenciosamente humanos,
frente a frente en todas las esquinas
por toda la piel
toda la vida
y en la suma de los sueños
y entre ellos el ocaso
de amanecer sin ti.
     Sinceramente
hay algunas cosas
que siendo canciones
no son del caso cantarlas
y en la rima de escucharlas
te duermes.

                                                               

Lo que toca

     Lo que toca

vuelve aunque no esté,

no vaya a ser

una letanía sin gracia

que se aleje sin remedio

en un dos por tres,

si debo poner el miedo

lo prefiero a la mala memoria

y sólo a tiempo tranquilamente

lo que toca,

vuelve como una herida

a cambio del adiós

o el mejor recuerdo.


                                                                


Otra vez.

    Con el sintoma de lo indigno

no puedo fingir silencio

menos en una canción que insiste

en vivir tras de mi

y en un pasillo de sueños 

con su destino a quemarropa.

    Tengo la imagen de un vidrio roto

que estalló cuando fuí niño,

mi sombra tenía miedo

me vi solo con un pendulo ciego

que no descansaba y que se hundía

en mi destino torpe y sin alas,

puedo decir al fin que mi noche

no termina de arrastrarme

desde entonces.

    No encontré la puerta ayer

que hablase del futuro

ni del pasado podría,

me duele eternamente

haber visto sueños repartidos,

la duda era si la luz era real

y la justicia medio rota se levantó

tarde otra vez o no.


                                                             


Cerca

    Fue tan facil envejecer,

amar por que no.

    He andado triste

algunas veces.

    Me jactaba de estar

roto por dentro

mil veces triste,

a veces amado

y no basta,

no estoy a tiempo

ahora que estoy en esto

¿ sientes ese ruido que siento ?

¿ no ?

por que es mio.

    No veo la hora

de tu ahora

con mi ahora

cerca, cerca

solo eso.

                           

                                                       


                            

                                                               

La misma melodía

      Hay un alegato

que me tira

que me aprieta

que sucumbe a la miseria

que no sabe lo que escoge,

arrumbado entre papeles

la inocencia se marchita.

        Hay un arrebato,

cómo la verdad

me deja solo

solo yo, sin allá

me entrampo y tropiezo

con una fragil soledad,

a pesar de las huellas

con el ruido de las calles

el silencio

y la misma melodia de traje.


                                                            


La mañana

      Será esta vez

que me llamas

con mi nombre perdido,

echado a la calle

ahora que tropiezo

con esta vida,

que perdí el camino

que lo olvido todo

y no sabré volver

y no llegaré lejos,

salvo la mañana

de un cafe a sorbos,

la palabra amor

en un libro negro,

que se niega

a olvidar mis heridas

y los domingos

con sus febreros.

                                                               


Los Días

      De donde vengo
la mirada apenas puede,
estoy seguro,
pintar el paisaje
con el corazón en la mano,
de hecho
la felicidad no podía
y cada vez fue mas dificil
el crepúsculo
en la contienda,
te aseguro que fuimos felices
sin mucho esfuerzo,
la vida se caía a pedazos
y a retazos
construiamos la brisa
que no pudimos olvidar.

                                                                            

El Once

     De donde viene septiembre

tan animado

revoloteando banderas 

con ventolera,

con escasos sueños

la madrugada partió temprano

con las mentiras,

sin música en la cocina

no hubo lugar

para el paco y ladrón

o el caballito de bronce

y sin olor a pan en las esquinas

creimos entonces

que sería una tregua,

que seriamos niños

tras un volantín cortado

por el barrio a pie pelado

la fotografía de todos los sueños

quemadas en el fondo del patio,

el ruido de todos los miedos

el nombre del no olvidado

el vaso de vino junto a la ventana.

    Son tantas las lagrimas

de aquí para allá

yo que tú dejo los sueños

para que nadie nos cuente cuentos

como si el dolor respirara

puedo sentirlo dentro.

     De donde viene septiembre

con sus tropiezos, con sus agallas

con su embeleco y chimuchina

para hacer ésta muralla...


                                                             




Recuerdo

     Fuí de prioridad en prioridad

me hice viejo, que duda cabe

y los diciembres y sus eneros

se hicieron piel con mis huesos

lloré en la estación cada año

aún suenan los trenes cada noche

no conozco mi nombre cuando te llamo

camino lento y ya sabes,

la arena en mis zapatos

tengo pecados que ocultar

los tengo presos,

leo para olvidar y no hay caso,

en fin

podría seguir, 

la vida es un regalo inesperado

la voz que escuchas no es real,

la mía simplemente

la soledad a sus anchas y sin temor

llevo la fé intacta en morir a tiempo 

dejo mis zapatos y aún camino lento

provengo del último recuerdo

o el primero.


                                                                     


Aquí

   Nada está escrito

por estar aquí

por el solo hecho

de estar aquí,

apenas un error

un simple error

que vuelve cada día

a renovar la miseria

de estar aquí.

                                                                              


Los hechos

      La burda refriega

de los hechos

se distancia de mi yo

recién peinado, 

no estuve ahí

para partir, para reir

así fueron los hechos

asi de tanto recordalos

no fuí yo, la soledad

sino el mantel

a cuadros

manchado del tiempo

recién usado.


                                                   


No era

      Cuando te dije

que yo no estaba

era que yo no estaba

no que hubiera muerto

de morir de veras, 

sino que como las olas

que salen a respirar

cada cierto rato

entre caprichos de arena

y el sol que respira

por todos nosotros.


                                                     


Padre que estas en los cielos

     Que de bueno

te podría inventar,

entre tanto pendenciero recuerdo

y triste final.

     No alardees,

nunca fuiste mi sueño escondido.


                                                        


Un villano decente

      En que estuve a los 9

que me robaba los cigarrillos

en el Quitapenas de mi tia Lala,

desde ahí soy un fraude 

lo demás ha sido

envejecer la verguenza

de echarme a morir

como un triste niño

que robaba las hostias

para mis gatitos

cada domingo en la misa,

o después los acordes galanos

de Rabo de Nube

a los 17

mientras soñaba de puro arrojo

ser un villano decente.

     Se mece mi memoria

entre las alas 

y el misterio

de no poder llegar

allá tan lejos,

con suerte mañana

apenas seamos esto.