Ya sabes

     Te pido así

como un muerto

acaso la mitad de la vida

la he pasado sufriendo

para venir acá

medio en broma

medio en serio

que aclares como

y quizas cuando

se fue en sueños

tanto deseo posible

para llorar tanto.

    Te pido así

como un muerto

que aclares

de que tanta risa

y los gestos

ya sabes

pudiendo ser risa

pudiendo ser llanto

de que hablamos

de pobres recuerdos

la vida simplemente

el miedo a que se yo

no partir a tiempo. 

                                                  


Hojas sueltas

   Ponele que el tiempo no basta
prosigo que la historia se enreda
entre relojes que dudan
se espera la palabra y no alcanza,  
en la ciudad la gente confusa
no cede y la vida sigue
la imagen es ser feliz
la indulgencia es la única salida
y reírse porque ya es tarde
para contar historias que den risa.
    Si hay alguna razón para escribir
sería tu pelo al viento y soñar
la lluvia que disfraza todo de humanidad
el cine y la matiné con pan dulce
el camino al colegio era una fiesta
que no acababa en el colegio
sino entre la briza y las hojas sueltas del silabario
éramos vaqueros ,indios, reinas, hombres del espacio,
brujas, agentes secretos indignos de un colegio.
    Castigos insensatos, con muchos "padres nuestros"
golpes de varillas y cien veces en el pizarrón
"no lo haré mas, no lo haré mas, no lo haré mas"
y un corazón dibujado entre las hojas sueltas
y un tú y yo furtivo, arrugado en la ventana para recordarte
y todos los nombres tristes como fantasmas que éramos.

                                                                      



Los fragmentos breves de la felicidad

    Nací un tanto asustado en la noche de San Juan

con un nombre prestado debajo de un nogal

soy de profesión un fracasado a tientas

con el paisaje marrón de la distancia y el olvido,

tarde o temprano era un alivio no ser eternos

el río corría, el destino no era importante

un dios vacio hacía sombra en todo

las heridas abiertas se llenaban de culpa,

dormimos engañados pensando que vamos

a alguna parte, nada te arrebata ese misterio,

nada.

   Tengo poco tiempo desde que lo perdía a manos llenas

a desaparecido el camino, el deseo de recorrerlo

como en primavera se viene eso si a trasmano

el trayecto por la misma calle que ya no es igual

donde te asomabas con toda la edad y yo sin dormir

me mecía en tu sombra inmune a la mañana

lo recuerdo cuando vuelvo...

   Te dije que no había tiempo,

me dijiste que el tiempo no existe

que la miseria era por no madrugar demasiado.

    Te recordé que el sol llegaba en el tren de las seis

y que las gaviotas mentían sobre la inmensidad de las cosas.

   Me insinuaste que mi mundo no existe

que mi mirada de flores secas relata solo oscuridad,

te convencí de que eramos nobles y valientes pero cursis

con el corazón en la mano.

   Me abrumaste con lo de la burguesía y su frialdad,

te enredé con los sueños rotos y la lucha de clases.

   Lo recuerdo cuando vuelvo

y como cascadas caían

los fragmentos breves

de la felicidad.