Hay una brisa seca
que recorre el pasillo
macanudo con la cera roja
el olor de la infancia
triste que aún respiro,
mi nombre es el mismo
trae el pobre paisaje de siempre,
un día descubrí la aurora
por la única ventana abierta.
Entiendo que nunca fue igual
tus ojos, mis ojos, el mar,
a proposito,
no tengo noticias de ti,
excepto tu nombre
escrito en la arena
que ninguna ola pudo tocar.
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