Hoy me he enterado
que ayer murió una poeta
con su voz enorme
y la extraña sensación
de saberla viva para mañana
como una ola que rompe
en la noche
y no sabe de su eternidad.
Hoy me he enterado
que ayer murió una poeta
con su voz enorme
y la extraña sensación
de saberla viva para mañana
como una ola que rompe
en la noche
y no sabe de su eternidad.
Ya no soy lo que tú quieras
ya no digo
lo que tú dices que decía,
alguna vez tuve tu cara
en mi pecho
alguna vez fuimos libres
no sin antes
dejar caer palabras
sin sentido,
eramos inmortales
como dos hojas mansas
con el favor del viento.
Traigo prisa en no morir
ni zambullirme
con un semblante de nieve,
un guiño a lo lejos
quizas donde habite
un miedo inconfesable.
Esta agonía de amanecer
cada vez y en silencio
me ha dado por consumirme
triste, así de barro
porque he soñado rara vez
una cosa y otra cosa,
casi todo es otra cosa
y no me encuentro
en silencio
con palabras tatuadas
en mis huesos.