Traigo prisa en no morir
ni zambullirme
con un semblante de nieve,
un guiño a lo lejos
quizas donde habite
un miedo inconfesable.
Esta agonía de amanecer
cada vez y en silencio
me ha dado por consumirme
triste, así de barro
porque he soñado rara vez
una cosa y otra cosa,
casi todo es otra cosa
y no me encuentro
en silencio
con palabras tatuadas
en mis huesos.
