Ya no lloro como solía llorar
ahora lloro con el pecho
las lagrimas me avisan
que no hay caso
y pierdo la compostura
nada de desatino, solo llanto
como pudiera ser algo casual
casi anecdótico
aunque muero por saber
cómo es la histeria de llorar
con desparpajo
por un triunfo, una sorpresa
por un abrazo.
