Aquí

 

        De algún momento

lo hecho estaba hecho

el sol se enfrentaba

a la ceguera del invierno

los pobres murmuraban el amor,

la tarde en trozos pequeños

se volvía inútil y se derramaba

por la piel, por los ojos

todo el recuerdo innecesario

de lo que mañana no ocurrió

y aquí esperando.

                                                      


La herida

      Hay días debajo de la mesa

hay sueños sin resolver

hay jardines que se acaban en la sombra,

algún estruendo de soledad 

en la intemperie

y todo sucede como si fuera

un presagio inútil

pero hace que mi herida

se quede sin alma

y como a menudo sucede

se marche con su cicatriz

mientras me distraigo.