Cuando termina el día

     Cansado de estar triste

tenías la actitud de un niño

que miraba la hoja a punto de caer

y a los perros que en la noche

ladraban a los fantasmas

que buscaban en la basura

las sobras de la tierra prometida.

      Apuesto que sabrás 

de lo que hablo,

de la muerte y su sonrisa

del hielo que se calla

de lo breve del amor,

de los ojos que te buscan

cuando la vida se derrama lejos.

      No ser feliz es un puñal,

vale morir cuando termina el día

antes de la cuita permanente

y dejar que los perros ladren.


                                              


Para nada

    Yo estaba pendiente

de que la vida pasara rápido

no entiendo como

no había olvido, solo dolor

me bajé del bus llorando

ni aliviado ni deshecho

mi adolescencia fue un error

tuve una fe de mierda

y en una partida de ajedrez

me moría sin distinguir la derrota

se que bastaría girar el tablero,

voy de paso y no llevo sombra

mi nombre lo sabe el viento

salvo anoche que llevo llorando

entre rato y rato no importa,

la luna me registra los bolsillos,

de pronto en algún lugar respiran

la noche vuelve a ocurrir y si,

la vida no sirve para nada.


                                                      



Los sueños

       Una letanía así

de pronto me conmueve

y necesito partir

derrotado como se debe

con el azar en los bolsillos,

tranquilo una tarde cualquiera

con la memoria irreparable

en el horizonte y los sueños,

el perro sin gracia que no descansa

el muro transparente de la distancia

y no hay tiempo y las cicatrices siguen

no sabes porque lloro tanto

olvidé los sueños que traía,

quizás por eso, quizás por eso...