Cuando termina el día

     Cansado de estar triste

tenías la actitud de un niño

que miraba la hoja a punto de caer

y a los perros que en la noche

ladraban a los fantasmas

que buscaban en la basura

las sobras de la tierra prometida.

      Apuesto que sabrás 

de lo que hablo,

de la muerte y su sonrisa

del hielo que se calla

de lo breve del amor,

de los ojos que te buscan

cuando la vida se derrama lejos.

      No ser feliz es un puñal,

vale morir cuando termina el día

antes de la cuita permanente

y dejar que los perros ladren.