Tengo la reputación
de no estar bien,
hay algo de eso,
acá deteriorado
sin una pizca
de echarse a morir
con mis pasos cortos
de gato enjaulado.
Suelo reirme de a poco
abofeteando la mañana
que atraviesa mi ventana,
acá de pie
vuelvo a caer
por si me vieras
olvidé lo que soy,
ya no te hablo
como tantas veces,
acaso brotan sombras
a cierta hora,
alguna vez te hablé
nada más bastaba
y la madrugada
jamás llegaba.
