Cosas que pasan.

     No tengo idea porque te llamas así,

existe en mi memoria un medania de datos

sin importancia,

a veces me dejo llevar

por el aire y el humo

no puedo ver mas allá de lo que señalas.

       Te creo,

como si fueras la brisa que me reconoció

de aquel instante eterno en la estación Puerto,

son cosas que pasan

como una lluvia de verano

y el miedo que he sentido a veces

 negando el miedo que he sentido a veces,

cruza a la distancia sin piedad

con su voz sin voz

para volverse la obsesión

que se marchó corriendo junto a mí

hasta agotar la única verdad

que permanece,

de la tristeza y la soledad

no se vuelve jamás.