Sin revancha

    Envejecer es de noche

el sube y baja a tientas

un boceto postrero,

tengo ceniza en el pelo

no sé de cuando

tuve sueños mientras tanto

tuve aciertos y derrotas

cada esquina fue un comienzo

y la prisa un arrebato,

pero debo convenir ligeramente

que nadie ha sido olvidado

ni mi gato rubio el Mimozo

ni el viejo Soto que hablaba y hablaba

solamente, diariamente de su hijo ausente.

    Estoy tan viejo sin duda

mi alma torpe y descontenta,

que dice de mi ventana sin el mar

el rechinar de las hojas y el otoño

que traigo oculto entre mi ropa,

me desprolijo a cada momento

mientras recorro las veredas

con serpentinas y vidrios rotos

con la elegancia de las velas.

      Adiós vida sin revancha

despilfarro de tantas bocanadas

sendero sin asunto, sin comienzo ni fin

a medio camino del mientras tanto

mientras ocurre que amanece.