Aviso

      Me estoy muriendo

les aviso

para no sorprender a nadie,

que como lo supe

un día desperté llorando

y no tenía pena,

quieto como una foto

los ojos muy abiertos,

nunca supe mi camino

los sueños eran los mismos

y de la música que te digo,

los amigos eran pocos

no conservé a ninguno

y los recuerdo a todos

cada uno con un ramo de flores

algunas lagrimas sinceras

entre risas y te acuerdas,

te acuerdas...

todas las mentiras en voz baja

y el rumor de que nunca existí

que mis historias inventadas

son de ellos para contarlas

el día que yo muera

(verdaderas eran las lagrimas

que creí que eran poemas)

no tuve tiempo para más,

suele ser así en el tropiezo

con la absurda eternidad

que se acaba cuando empieza,

me estoy muriendo

desde que vivo

no me quejo porque he soñado

inventé una vida,

ocurre que una brisa

puede ser la muerte

pero esto de morir a cada rato

ha sido un ventarrón,

un carrusel

que cambia los caballos

por el patio de la escuela,

las olas del mar 

por un grano de arena.

     Por ahora los amigos

esperan en el camino,

me estoy muriendo

con mis sueños de improviso

pero esta es mi historia

y llevo flores para todos

les aviso !

                                                                        


Postal

    Hoy que ya es ayer
respiro el mar
que ya no estaba
que cuelga en una pared
quieto, en blanco y negro.
    Es posible que creamos
que el tiempo descansa
que no te nombra
que no respira,
que caiga de una vez
esa postal ajada
a orillas de ese mar
que se movía,
llegaba hasta mi cama
y se llevaba mis zapatos
mis cartas, mis cenizas
y dolía a veces
como duelen los pedazos
de una despedida.

                                                                 

La ciudad

     En algún momento

la ciudad

caminaba de mi mano

jugábamos a ser otros

yo en mi soledad

ella en su abandono,

vendrá la tole tole

un ventarrón

un sinsabor de humanidad

y de alboroto

para estancarnos en otoños

ríos quietos, mares sordos

ahí será que es un rastrojo

la terquedad que se presume,

abiertas las cortinas

tristes los ojos

pobres mis pies cansados

por las calles amarillas

y su perfume.

    En algún momento

la ciudad

caminaba de mi mano

y ahora mis heridas

no tienen donde ir.

   

                                                         


                                                     

                                                    



Borrador

     No escribo mucho

desde que supe que muchos

escriben como yo,

miro algunos libros

y en alguna sobremesa

me entero de muchos

y su exquisita vanidad

de nombres pomposos

para esconder sus

Pedro, Juan y Diego

vaya uno a saber por qué,

los sigo devotamente

como una burda procesión

para saber si son o no son,

si miran las estrellas

o la luna en el rio

el Olimpo tiene llaves para ellos

viajan y viajan, beben y beben

y su mente sigue ahí

en una antigua fotografía

en el viejo bergere,

su pluma cae al piso de madera

su gato duerme en el enorme sillón

y un papel arrugado en la mano

con el mejor borrador 

jamás escrito.