Postal

    Hoy que ya es ayer
respiro el mar
que ya no estaba
que cuelga en una pared
quieto, en blanco y negro.
    Es posible que creamos
que el tiempo descansa
que no te nombra
que no respira,
que caiga de una vez
esa postal ajada
a orillas de ese mar
que se movía,
llegaba hasta mi cama
y se llevaba mis zapatos
mis cartas, mis cenizas
y dolía a veces
como duelen los pedazos
de una despedida.