La ciudad

     En algún momento

la ciudad

caminaba de mi mano

jugábamos a ser otros

yo en mi soledad

ella en su abandono,

vendrá la tole tole

un ventarrón

un sinsabor de humanidad

y de alboroto

para estancarnos en otoños

ríos quietos, mares sordos

ahí será que es un rastrojo

la terquedad que se presume,

abiertas las cortinas

tristes los ojos

pobres mis pies cansados

por las calles amarillas

y su perfume.

    En algún momento

la ciudad

caminaba de mi mano

y ahora mis heridas

no tienen donde ir.