Para convertirse en un viejo ridículo
hay que llorar con la fotografía
que te sonrie en el velador,
con los libros que no recuerdas
que leeras para olvidar mañana
añorar cosas que nunca pasaron,
tus historias tristes harán reir
y las graciosas te harán llorar
podrás saber lo que vendrá
entiendes lo que sirve y lo que no
pero no entiendes el porqué,
amas el reloj del pasillo
que roba tus días
el pan tostado que despierta
al amanecer
pero cuando presumes ser viejo
descansas,
te gusta la cordillera que nunca
miraste,
extrañas la lluvia que caía
en tu infancia
y el ruido de un tren fantasma.
Diras que el pasado fue mejor
y a veces no,
apagar la luz podría traer el miedo
y a veces no,
es tropezar con charcos
y caer a la infancia
es moldear con papel maché
el primer amor
Convertirse en un viejo ridículo
es saber que todo lo que guardaste
no vive aquí.
Trigocam
