Hablemos de lo especial que es
de lo sutíl que es
cada ínfimo recuerdo
y su tropiezo
la distancia disfrazada
con la flor inútil
de la memoria,
toda la vida me llama
la ciudad creció a la orilla
y así todos perdidos
jugamos a la ronda
crecimos sin saber
nuestros nombres,
el enorme silencio
de nuestras viñetas
que llenamos con los años
con recuerdos de mentira.
