Dispuesto a sucumbir
a sangre fría
como un mandato indescifrable,
cada día
recuerdo que vivir me trae
a la memoria
los tropiezos ordinarios
de una historia gris
que espera en cada esquina
sucumbir entre flores y trompetas
como un heroe marchito
original,
con una obra llena de momentos
sin miedo,
convencido
que mañana es hoy
y el ayer perdido entre un otoño,
para eso escribo
me digo mirandome al espejo
y sin reflejo
me despido
dispuesto a sucumbir
a sangre fría.