Los Días
El Once
De donde viene septiembre
tan animado
revoloteando banderas
con ventolera,
con escasos sueños
la madrugada partió temprano
con las mentiras,
sin música en la cocina
no hubo lugar
para el paco y ladrón
o el caballito de bronce
y sin olor a pan en las esquinas
creimos entonces
que sería una tregua,
que seriamos niños
tras un volantín cortado
por el barrio a pie pelado
la fotografía de todos los sueños
quemadas en el fondo del patio,
el ruido de todos los miedos
el nombre del no olvidado
el vaso de vino junto a la ventana.
Son tantas las lagrimas
de aquí para allá
yo que tú dejo los sueños
para que nadie nos cuente cuentos
como si el dolor respirara
puedo sentirlo dentro.
De donde viene septiembre
con sus tropiezos, con sus agallas
con su embeleco y chimuchina
para hacer ésta muralla...
Recuerdo
Fuí de prioridad en prioridad
me hice viejo, que duda cabe
y los diciembres y sus eneros
se hicieron piel con mis huesos
lloré en la estación cada año
aún suenan los trenes cada noche
no conozco mi nombre cuando te llamo
camino lento y ya sabes,
la arena en mis zapatos
tengo pecados que ocultar
los tengo presos,
leo para olvidar y no hay caso,
en fin
podría seguir,
la vida es un regalo inesperado
la voz que escuchas no es real,
la mía simplemente
la soledad a sus anchas y sin temor
llevo la fé intacta en morir a tiempo
dejo mis zapatos y aún camino lento
provengo del último recuerdo
o el primero.
Aquí
Nada está escrito
por estar aquí
por el solo hecho
de estar aquí,
apenas un error
un simple error
que vuelve cada día
a renovar la miseria
de estar aquí.
Los hechos
La burda refriega
de los hechos
se distancia de mi yo
recién peinado,
no estuve ahí
para partir, para reir
así fueron los hechos
asi de tanto recordalos
no fuí yo, la soledad
sino el mantel
a cuadros
manchado del tiempo
recién usado.
No era
Cuando te dije
que yo no estaba
era que yo no estaba
no que hubiera muerto
de morir de veras,
sino que como las olas
que salen a respirar
cada cierto rato
entre caprichos de arena
y el sol que respira
por todos nosotros.
Padre que estas en los cielos
Que de bueno
te podría inventar,
entre tanto pendenciero recuerdo
y triste final.
No alardees,
nunca fuiste mi sueño escondido.
Un villano decente
En que estuve a los 9
que me robaba los cigarrillos
en el Quitapenas de mi tia Lala,
desde ahí soy un fraude
lo demás ha sido
envejecer la verguenza
de echarme a morir
como un triste niño
que robaba las hostias
para mis gatitos
cada domingo en la misa,
o después los acordes galanos
de Rabo de Nube
a los 17
mientras soñaba de puro arrojo
ser un villano decente.
Se mece mi memoria
entre las alas
y el misterio
de no poder llegar
allá tan lejos,
con suerte mañana
apenas seamos esto.
Amanda Durán
Hoy me he enterado
que ayer murió una poeta
con su voz enorme
y la extraña sensación
de saberla viva para mañana
como una ola que rompe
en la noche
y no sabe de su eternidad.
Pero ya no
Ya no soy lo que tú quieras
ya no digo
lo que tú dices que decía,
alguna vez tuve tu cara
en mi pecho
alguna vez fuimos libres
no sin antes
dejar caer palabras
sin sentido,
eramos inmortales
como dos hojas mansas
con el favor del viento.
Así
Traigo prisa en no morir
ni zambullirme
con un semblante de nieve,
un guiño a lo lejos
quizas donde habite
un miedo inconfesable.
Esta agonía de amanecer
cada vez y en silencio
me ha dado por consumirme
triste, así de barro
porque he soñado rara vez
una cosa y otra cosa,
casi todo es otra cosa
y no me encuentro
en silencio
con palabras tatuadas
en mis huesos.
Acá
Tengo la reputación
de no estar bien,
hay algo de eso,
acá deteriorado
sin una pizca
de echarse a morir
con mis pasos cortos
de gato enjaulado.
Suelo reirme de a poco
abofeteando la mañana
que atraviesa mi ventana,
acá de pie
vuelvo a caer
por si me vieras
olvidé lo que soy,
ya no te hablo
como tantas veces,
acaso brotan sombras
a cierta hora,
alguna vez te hablé
nada más bastaba
y la madrugada
jamás llegaba.
Interlunio
¿ En que planeta vives esta noche ?
¿ a que distancia apuesto que te alejas ?
subes a la silla interminable que no estaba
y me esperas, te apareces, justamente casi nada.
Es que hoy te estrellas con la puerta
con la lluvia de espejos y arlequines
no podría caminar sin sorprenderme,
sin dibujar tu vida hasta mañana.
Recuerdo
Hay una brisa seca
que recorre el pasillo
macanudo con la cera roja
el olor de la infancia
triste que aún respiro,
mi nombre es el mismo
trae el pobre paisaje de siempre,
un día descubrí la aurora
por la única ventana abierta.
Entiendo que nunca fue igual
tus ojos, mis ojos, el mar,
a proposito,
no tengo noticias de ti,
excepto tu nombre
escrito en la arena
que ninguna ola pudo tocar.
Ese silencio
He salido de muy pocos lugares
con tanta tristeza
he sido de todos, el único
en un andén de trenes muertos
sin vías
abandonado en un viaje
que se hizo tarde al final,
acostado en la banca de la estación
el mundo gira sin mi
al amanecer y a la deriva,
canciones encontradas
a fin de cuentas
como una emoción que no brilla,
que se distrae con la insignificancia
de la vida y sus nostalgias inútiles,
salvo el pudor
y ese silencio.
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Mañana
Recuerdo que mañana
no es el día de sabernos derrotados
como fuimos de momento
o hace un tiempo
en un jardín de piedras
que olía a primavera,
créelo fuimos tan felices
que el tiempo nos esperaba
en cada esquina una bandera
en cada esquirla una flor
de todo sobre la mesa
el sueño, el vino, la rebelión
el tiempo sucede y espera
todo en su sitio comienza
en la ventana respira la mañana
nada se sabe de ella, nada
recuerda que todo en su sitio
es la revolución perfecta,
abre la ventana de deshacer
un sorbo desde temprano
entre paginas que vuelan
correteando futuro
recuerda que mañana
no es el día de sabernos derrotados.

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