Los hechos

      La burda refriega

de los hechos

se distancia de mi yo

recién peinado, 

no estuve ahí

para partir, para reir

así fueron los hechos

asi de tanto recordalos

no fuí yo, la soledad

sino el mantel

a cuadros

manchado del tiempo

recién usado.


                                                   


No era

      Cuando te dije

que yo no estaba

era que yo no estaba

no que hubiera muerto

de morir de veras, 

sino que como las olas

que salen a respirar

cada cierto rato

entre caprichos de arena

y el sol que respira

por todos nosotros.


                                                     


Padre que estas en los cielos

     Que de bueno

te podría inventar,

entre tanto pendenciero recuerdo

y triste final.

     No alardees,

nunca fuiste mi sueño escondido.


                                                        


Un villano decente

      En que estuve a los 9

que me robaba los cigarrillos

en el Quitapenas de mi tia Lala,

desde ahí soy un fraude 

lo demás ha sido

envejecer la verguenza

de echarme a morir

como un triste niño

que robaba las hostias

para mis gatitos

cada domingo en la misa,

o después los acordes galanos

de Rabo de Nube

a los 17

mientras soñaba de puro arrojo

ser un villano decente.

     Se mece mi memoria

entre las alas 

y el misterio

de no poder llegar

allá tan lejos,

con suerte mañana

apenas seamos esto.

                                                            


                                                          



Amanda Durán

    Hoy me he enterado

que ayer murió una poeta

con su voz enorme

y la extraña sensación

de saberla viva para mañana

como una ola que rompe

en la noche

y no sabe de su eternidad.


                                                                       


Pero ya no

    Ya no soy lo que tú quieras

ya no digo 

lo que tú dices que decía,

alguna vez tuve tu cara

en mi pecho

alguna vez fuimos libres

no sin antes

dejar caer palabras

sin sentido,

eramos inmortales

como dos hojas mansas

con el favor del viento.


                                                   


Así

    Traigo prisa en no morir

ni zambullirme

con un semblante de nieve,

un guiño a lo lejos

quizas donde habite

un miedo inconfesable.

    Esta agonía de amanecer

cada vez y en silencio

me ha dado por consumirme

triste, así de barro

porque he soñado rara vez

una cosa y otra cosa,

casi todo es otra cosa

y no me encuentro

en silencio

con palabras tatuadas

en mis huesos.

                                                    


Acá

    Tengo la reputación

de no estar bien,

hay algo de eso,

acá deteriorado

sin una pizca

de  echarse a morir

con mis pasos cortos

de gato enjaulado.

      Suelo reirme de a poco

abofeteando la mañana

que atraviesa mi ventana,

acá de pie

vuelvo a caer

por si me vieras

olvidé lo que soy,

ya no te hablo

como tantas veces,

acaso brotan sombras

a cierta hora,

alguna vez te hablé

nada más bastaba

y la madrugada

jamás llegaba.

                                                    


Interlunio

  ¿  En que planeta vives esta noche ?

¿ a que distancia apuesto que te alejas ?

subes a la silla interminable que no estaba

y me esperas, te apareces, justamente casi nada.

    Es que hoy te estrellas con la puerta

con la lluvia de espejos y arlequines

no podría caminar sin sorprenderme,

sin dibujar tu vida hasta mañana.


                                                                                  


Recuerdo

    Hay una brisa seca

que recorre el pasillo

macanudo con la cera roja

el olor de la infancia

triste que aún respiro,

mi nombre es el mismo

trae el pobre paisaje de siempre,

un día descubrí la aurora

por la única ventana abierta.

    Entiendo que nunca fue igual

tus ojos, mis ojos, el mar,

a proposito, 

no tengo noticias de ti,

excepto tu nombre

escrito en la arena

que ninguna ola pudo tocar.

                                         

                                                  




Ese silencio

     He salido de muy pocos lugares

con tanta tristeza

he sido de todos, el único

en un andén de trenes muertos

sin vías

abandonado en un viaje

que se hizo tarde al final,

acostado en la banca de la estación

el mundo gira sin mi

al amanecer y a la deriva,

canciones encontradas

a fin de cuentas

como una emoción que no brilla,

que se distrae con la insignificancia

de la vida y sus nostalgias inútiles,

salvo el pudor

y ese silencio.



Mañana

      Recuerdo que mañana

no es el día de sabernos derrotados

como fuimos de momento

o hace un tiempo

en un jardín de piedras

que olía a primavera,

créelo fuimos tan felices

que el tiempo nos esperaba

en cada esquina una bandera

en cada esquirla una flor

de todo sobre la mesa

el sueño, el vino, la rebelión

el tiempo sucede y espera

todo en su sitio comienza

en la ventana respira la mañana

nada se sabe de ella, nada

recuerda que todo en su sitio

es la revolución perfecta,

abre la ventana de deshacer

un sorbo desde temprano

entre paginas que vuelan

correteando futuro

recuerda que mañana

no es el día de sabernos derrotados.


                                                          

                                                       


Aviso

      Me estoy muriendo

les aviso

para no sorprender a nadie,

que como lo supe

un día desperté llorando

y no tenía pena,

quieto como una foto

los ojos muy abiertos,

nunca supe mi camino

los sueños eran los mismos

y de la música que te digo,

los amigos eran pocos

no conservé a ninguno

y los recuerdo a todos

cada uno con un ramo de flores

algunas lagrimas sinceras

entre risas y te acuerdas,

te acuerdas...

todas las mentiras en voz baja

y el rumor de que nunca existí

que mis historias inventadas

son de ellos para contarlas

el día que yo muera

(verdaderas eran las lagrimas

que creí que eran poemas)

no tuve tiempo para más,

suele ser así en el tropiezo

con la absurda eternidad

que se acaba cuando empieza,

me estoy muriendo

desde que vivo

no me quejo porque he soñado

inventé una vida,

ocurre que una brisa

puede ser la muerte

pero esto de morir a cada rato

ha sido un ventarrón,

un carrusel

que cambia los caballos

por el patio de la escuela,

las olas del mar 

por un grano de arena.

     Por ahora los amigos

esperan en el camino,

me estoy muriendo

con mis sueños de improviso

pero esta es mi historia

y llevo flores para todos

les aviso !

                                                                        


Postal

    Hoy que ya es ayer
respiro el mar
que ya no estaba
que cuelga en una pared
quieto, en blanco y negro.
    Es posible que creamos
que el tiempo descansa
que no te nombra
que no respira,
que caiga de una vez
esa postal ajada
a orillas de ese mar
que se movía,
llegaba hasta mi cama
y se llevaba mis zapatos
mis cartas, mis cenizas
y dolía a veces
como duelen los pedazos
de una despedida.

                                                                 

La ciudad

     En algún momento

la ciudad

caminaba de mi mano

jugábamos a ser otros

yo en mi soledad

ella en su abandono,

vendrá la tole tole

un ventarrón

un sinsabor de humanidad

y de alboroto

para estancarnos en otoños

ríos quietos, mares sordos

ahí será que es un rastrojo

la terquedad que se presume,

abiertas las cortinas

tristes los ojos

pobres mis pies cansados

por las calles amarillas

y su perfume.

    En algún momento

la ciudad

caminaba de mi mano

y ahora mis heridas

no tienen donde ir.

   

                                                         


                                                     

                                                    



Borrador

     No escribo mucho

desde que supe que muchos

escriben como yo,

miro algunos libros

y en alguna sobremesa

me entero de muchos

y su exquisita vanidad

de nombres pomposos

para esconder sus

Pedro, Juan y Diego

vaya uno a saber por qué,

los sigo devotamente

como una burda procesión

para saber si son o no son,

si miran las estrellas

o la luna en el rio

el Olimpo tiene llaves para ellos

viajan y viajan, beben y beben

y su mente sigue ahí

en una antigua fotografía

en el viejo bergere,

su pluma cae al piso de madera

su gato duerme en el enorme sillón

y un papel arrugado en la mano

con el mejor borrador 

jamás escrito.