Nada está escrito
por estar aquí
por el solo hecho
de estar aquí,
apenas un error
un simple error
que vuelve cada día
a renovar la miseria
de estar aquí.
Nada está escrito
por estar aquí
por el solo hecho
de estar aquí,
apenas un error
un simple error
que vuelve cada día
a renovar la miseria
de estar aquí.
La burda refriega
de los hechos
se distancia de mi yo
recién peinado,
no estuve ahí
para partir, para reir
así fueron los hechos
asi de tanto recordalos
no fuí yo, la soledad
sino el mantel
a cuadros
manchado del tiempo
recién usado.
Cuando te dije
que yo no estaba
era que yo no estaba
no que hubiera muerto
de morir de veras,
sino que como las olas
que salen a respirar
cada cierto rato
entre caprichos de arena
y el sol que respira
por todos nosotros.
Que de bueno
te podría inventar,
entre tanto pendenciero recuerdo
y triste final.
No alardees,
nunca fuiste mi sueño escondido.
En que estuve a los 9
que me robaba los cigarrillos
en el Quitapenas de mi tia Lala,
desde ahí soy un fraude
lo demás ha sido
envejecer la verguenza
de echarme a morir
como un triste niño
que robaba las hostias
para mis gatitos
cada domingo en la misa,
o después los acordes galanos
de Rabo de Nube
a los 17
mientras soñaba de puro arrojo
ser un villano decente.
Se mece mi memoria
entre las alas
y el misterio
de no poder llegar
allá tan lejos,
con suerte mañana
apenas seamos esto.
Hoy me he enterado
que ayer murió una poeta
con su voz enorme
y la extraña sensación
de saberla viva para mañana
como una ola que rompe
en la noche
y no sabe de su eternidad.
Ya no soy lo que tú quieras
ya no digo
lo que tú dices que decía,
alguna vez tuve tu cara
en mi pecho
alguna vez fuimos libres
no sin antes
dejar caer palabras
sin sentido,
eramos inmortales
como dos hojas mansas
con el favor del viento.
Traigo prisa en no morir
ni zambullirme
con un semblante de nieve,
un guiño a lo lejos
quizas donde habite
un miedo inconfesable.
Esta agonía de amanecer
cada vez y en silencio
me ha dado por consumirme
triste, así de barro
porque he soñado rara vez
una cosa y otra cosa,
casi todo es otra cosa
y no me encuentro
en silencio
con palabras tatuadas
en mis huesos.
Tengo la reputación
de no estar bien,
hay algo de eso,
acá deteriorado
sin una pizca
de echarse a morir
con mis pasos cortos
de gato enjaulado.
Suelo reirme de a poco
abofeteando la mañana
que atraviesa mi ventana,
acá de pie
vuelvo a caer
por si me vieras
olvidé lo que soy,
ya no te hablo
como tantas veces,
acaso brotan sombras
a cierta hora,
alguna vez te hablé
nada más bastaba
y la madrugada
jamás llegaba.
¿ En que planeta vives esta noche ?
¿ a que distancia apuesto que te alejas ?
subes a la silla interminable que no estaba
y me esperas, te apareces, justamente casi nada.
Es que hoy te estrellas con la puerta
con la lluvia de espejos y arlequines
no podría caminar sin sorprenderme,
sin dibujar tu vida hasta mañana.
Hay una brisa seca
que recorre el pasillo
macanudo con la cera roja
el olor de la infancia
triste que aún respiro,
mi nombre es el mismo
trae el pobre paisaje de siempre,
un día descubrí la aurora
por la única ventana abierta.
Entiendo que nunca fue igual
tus ojos, mis ojos, el mar,
a proposito,
no tengo noticias de ti,
excepto tu nombre
escrito en la arena
que ninguna ola pudo tocar.
He salido de muy pocos lugares
con tanta tristeza
he sido de todos, el único
en un andén de trenes muertos
sin vías
abandonado en un viaje
que se hizo tarde al final,
acostado en la banca de la estación
el mundo gira sin mi
al amanecer y a la deriva,
canciones encontradas
a fin de cuentas
como una emoción que no brilla,
que se distrae con la insignificancia
de la vida y sus nostalgias inútiles,
salvo el pudor
y ese silencio.
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Recuerdo que mañana
no es el día de sabernos derrotados
como fuimos de momento
o hace un tiempo
en un jardín de piedras
que olía a primavera,
créelo fuimos tan felices
que el tiempo nos esperaba
en cada esquina una bandera
en cada esquirla una flor
de todo sobre la mesa
el sueño, el vino, la rebelión
el tiempo sucede y espera
todo en su sitio comienza
en la ventana respira la mañana
nada se sabe de ella, nada
recuerda que todo en su sitio
es la revolución perfecta,
abre la ventana de deshacer
un sorbo desde temprano
entre paginas que vuelan
correteando futuro
recuerda que mañana
no es el día de sabernos derrotados.
Me estoy muriendo
les aviso
para no sorprender a nadie,
que como lo supe
un día desperté llorando
y no tenía pena,
quieto como una foto
los ojos muy abiertos,
nunca supe mi camino
los sueños eran los mismos
y de la música que te digo,
los amigos eran pocos
no conservé a ninguno
y los recuerdo a todos
cada uno con un ramo de flores
algunas lagrimas sinceras
entre risas y te acuerdas,
te acuerdas...
todas las mentiras en voz baja
y el rumor de que nunca existí
que mis historias inventadas
son de ellos para contarlas
el día que yo muera
(verdaderas eran las lagrimas
que creí que eran poemas)
no tuve tiempo para más,
suele ser así en el tropiezo
con la absurda eternidad
que se acaba cuando empieza,
me estoy muriendo
desde que vivo
no me quejo porque he soñado
inventé una vida,
ocurre que una brisa
puede ser la muerte
pero esto de morir a cada rato
ha sido un ventarrón,
un carrusel
que cambia los caballos
por el patio de la escuela,
las olas del mar
por un grano de arena.
Por ahora los amigos
esperan en el camino,
me estoy muriendo
con mis sueños de improviso
pero esta es mi historia
y llevo flores para todos
les aviso !
En algún momento
la ciudad
caminaba de mi mano
jugábamos a ser otros
yo en mi soledad
ella en su abandono,
vendrá la tole tole
un ventarrón
un sinsabor de humanidad
y de alboroto
para estancarnos en otoños
ríos quietos, mares sordos
ahí será que es un rastrojo
la terquedad que se presume,
abiertas las cortinas
tristes los ojos
pobres mis pies cansados
por las calles amarillas
y su perfume.
En algún momento
la ciudad
caminaba de mi mano
y ahora mis heridas
no tienen donde ir.