Sin revancha

    Envejecer es de noche

el sube y baja a tientas

un boceto postrero,

tengo ceniza en el pelo

no sé de cuando

tuve sueños mientras tanto

tuve aciertos y derrotas

cada esquina fue un comienzo

y la prisa un arrebato,

pero debo convenir ligeramente

que nadie ha sido olvidado

ni mi gato rubio el Mimozo

ni el viejo Soto que hablaba y hablaba

solamente, diariamente de su hijo ausente.

    Estoy tan viejo sin duda

mi alma torpe y descontenta,

que dice de mi ventana sin el mar

el rechinar de las hojas y el otoño

que traigo oculto entre mi ropa,

me desprolijo a cada momento

mientras recorro las veredas

con serpentinas y vidrios rotos

con la elegancia de las velas.

      Adiós vida sin revancha

despilfarro de tantas bocanadas

sendero sin asunto, sin comienzo ni fin

a medio camino del mientras tanto

mientras ocurre que amanece.

                                                             



Cosas que pasan.

     No tengo idea porque te llamas así,

existe en mi memoria un medania de datos

sin importancia,

a veces me dejo llevar

por el aire y el humo

no puedo ver mas allá de lo que señalas.

       Te creo,

como si fueras la brisa que me reconoció

de aquel instante eterno en la estación Puerto,

son cosas que pasan

como una lluvia de verano

y el miedo que he sentido a veces

 negando el miedo que he sentido a veces,

cruza a la distancia sin piedad

con su voz sin voz

para volverse la obsesión

que se marchó corriendo junto a mí

hasta agotar la única verdad

que permanece,

de la tristeza y la soledad

no se vuelve jamás.

                                                          


La única felicidad.

        Vengase tarde
a la hora que sea,
que yo esté con fantasmas
con cicatrices
con heridas sin cerrar,
que ya no sepa
lo que es la felicidad,
no es motivo para negar un abrazo.
        Cuando ya nada importe
con ciertas certezas
con ciertos errores,
con los fantasmas
las cicatrices,
las heridas sin cerrar
y toda la vida
sea la única felicidad.

                                                                   
                                                                      

Cuando termina el día

     Cansado de estar triste

tenías la actitud de un niño

que miraba la hoja a punto de caer

y a los perros que en la noche

ladraban a los fantasmas

que buscaban en la basura

las sobras de la tierra prometida.

      Apuesto que sabrás 

de lo que hablo,

de la muerte y su sonrisa

del hielo que se calla

de lo breve del amor,

de los ojos que te buscan

cuando la vida se derrama lejos.

      No ser feliz es un puñal,

vale morir cuando termina el día

antes de la cuita permanente

y dejar que los perros ladren.


                                              


Para nada

    Yo estaba pendiente

de que la vida pasara rápido

no entiendo como

no había olvido, solo dolor

me bajé del bus llorando

ni aliviado ni deshecho

mi adolescencia fue un error

tuve una fe de mierda

y en una partida de ajedrez

me moría sin distinguir la derrota

se que bastaría girar el tablero,

voy de paso y no llevo sombra

mi nombre lo sabe el viento

salvo anoche que llevo llorando

entre rato y rato no importa,

la luna me registra los bolsillos,

de pronto en algún lugar respiran

la noche vuelve a ocurrir y si,

la vida no sirve para nada.


                                                      



Los sueños

       Una letanía así

de pronto me conmueve

y necesito partir

derrotado como se debe

con el azar en los bolsillos,

tranquilo una tarde cualquiera

con la memoria irreparable

en el horizonte y los sueños,

el perro sin gracia que no descansa

el muro transparente de la distancia

y no hay tiempo y las cicatrices siguen

no sabes porque lloro tanto

olvidé los sueños que traía,

quizás por eso, quizás por eso...

                                                 


Al menos

    Al menos puedo soñar
mas vale las tercas noches
las calles sencillas
entre rencillas de perros negros
y un gato borracho de luna
que se niega a despertar,
al menos puedo recorrer
la travesía del dolor encima
ciertas sombras solitarias
toda la nostalgia de lo imposible,
el tiempo ya no importa
el ayer no se sostiene
al menos solo es cómplice,
de alguna ventana
de alguna mañana
de algún niño y su otoño perdido.

                                                                     

  


Lo que dura...

   Sabes que todo es relativo a Dios

y todo es relativo a la muerte,

sabes, estuve contemplando mi vida

estuve contemplándome desnudo,

sabes que todo es parecido a una farsa

y todo es parecido a deslizarse

sabes, estuve esperando a Godot hace un tiempo

por que anotar los sueños, me cansó.

    Y es sencillo jugar

tomando en cuenta que

no saldrás vivo de esta ingeniosa realidad

que dura lo que dura una flor

y menos.

     Sabes que todo es relativo al dolor

y todo es relativo...

     Y es preciso sentir y llorar y reír y correr

y dudar y caer y crecer y seguir y jugar

y vivir y elegir y poder y curar

y partir y volver y amar porque así

es la cosa no más,

no hace mucho creí

pero así es la cosa.

     Y el orgullo, la vanidad

y tus tetitas muñeca

duran lo que dura una flor

y menos.

                                                   


                                                                    



 

La utopía

   Había un cierto rumor

a despedida

a despilfarro de ciertos días

que llenaron de desamparo,

había un oráculo

en cada amanecer

con un puente abandonado,

todos lo sabíamos

no seguiríamos juntos,

los libros sin leer

la música derramada

como hojas sueltas,

las fotos que ya no importan

la contienda, el azar

la utopía en retirada.


                                                      



A veces

   A veces olvido cosas
cosas que no quiero olvidar,
miro por la ventana
por donde tambien se asoma
mi gata orgullosa de ser gata
y yo que no puedo ser feliz
con mi cabeza llena de batallas
camino lento y no importa
si mi paciencia no alcanza
mis sueños corren, se alejan,
justo que morí anoche
me viene a visitar
con parsimonia y flores secas
la plaza mas fría y oscura,
el foco roto con las primeras 
pedradas de la infancia
fuí niño algunas veces
los viernes casi nunca
los perros de nadie
que no se cansan,
el espejo cansado de buscarme
la noche y su eternidad,
de pronto mi nombre
se encarama
al amargo recuerdo.
   He venido torpe a esta derrota
a este crepúsculo en retirada,
lo siento pero no entenderías
olvidalo, no necesito explicarlo,
este ajetreo polvoriento
sin alma ni cipreses,
la zalagarda del alma
mientras la vida pasa.
   A veces recuerdo cosas
cosas que no quiero recordar.

                                                    

Un país

     Me desparramo

entre tu Chile y el mio

pasan los vientos

y siempre pasa lo mismo

regreso a mis días tristes

mi mano levantada

y todo lo inútil que fue,

acariciar tu pelo

durante la guerra fría,

oigo que los cobardes

fueron otros

pero es tarde

fragil los sueños

hambrientos y fragiles

salimos viejos de ahí,

la alegría es un soplo helado

que se llevó la mañana,

la memoria derrotada

que muere en una canción de moda,

ya no hay ganas

en una estación de trenes

llora un país

esperando el regreso.


                                                              



1973, septiembre

       Alguna vez soñé
que todos se irían,
que beberiamos por los heroes
en esta mesa sin mantel
mientras olvidábamos sus nombres
y borrachos contábamos historias
que ocurrían días después
cuando la muerte caminaba
dueña del futuro y sin prisa,
nosotros los que recordamos
nunca seremos heroes.
       Ahí donde esta la vida
que abrazaba al viento,
los muertos entre los charcos
el amanecer olor a pan
cuando corría a la escuela
entre fantasmas que se reían
con sus botellas vacías,
las radios recién prendidas,
nadie sabía barrer la tristeza
mientras la mañana
se tiende a los pies de la cama
escribo el primer poema
sin que nadie sospechara
de mis luciernagas.

                                                       

Duele

       Duele

y no sería importante

si no doliera,

las calles a oscuras

el eterno amor

que no vuelve,

los pasos en silencio

los muertos pasajeros

que gobiernan el día,

el ruido de la noche

que ensucia la mañana

para volverla eterna,

no soy una mirada postrera

debo volverme de arena

para que mi sueño

descanse mejor,

cierta revelación

con pobres momentos

la historia de la muerte 

entre la algarabía

de una ciudad sin gaviotas

con el ruido del mar

y la bocanada de un tren

que pasó cuando era pequeño

y que aún no llega,

ya siendo otoño en mi pecho

creí que volvería pronto

como un rumor de hielo

pero no fue así,

esperaba la caricia en mi pelo

detras de lo inutil que sería,

duele

y no sería importante

si no doliera.

                                                           

                                                                               

Tantas cosas

    Aquí te vi junto a mi sombra

todavía la vida nos sabía,

he venido con ciertos sueños

a visitar tu recuerdo y esperar,

no soy lo que esperabas aquel día

no somos definitivamente tu y yo,

no somos las palabras y tantas cosas,

mañana he venido a esperarte

para que me recuerdes, todavía

y si el tiempo pasa volveré

dispuesto a recordar lo que no fuimos

en fin, las palabras, tantas cosas.


                                                               



Decía...

     Todo lo que supe tan temprano

se hizo tarde para todo

los muertos con los vivos

cierta letanía, ciertos relámpagos,

cierto bullicio,

tarde o temprano fue la vida,

no hay campanas en este lugar

tampoco quedaron fotografías,

ceguera y sentimentalismo

la patria recién pintada

con colores que no existen,

pintados por los nietos

de los hijos de los muertos

que no saben que están vivos

válgame la mirada que tengo

sobre estos y otros asuntos viejos

tiernas promesas, ingenuas casi

que no resisten algún valor

salvo en vuelo a ciegas

entre una frondosa desesperanza

     Se dan bien dos pasos y la caída

luego el fuego respira, se enfría

cae la bruma y no hay salida

acaso los enemigos son los amigos

y en un circo pobre nos descubrimos

con la rima de la esperanza

pero me atrevo a no confiar

en el sueño que muere cada día

" un hombre es lo que hace

con que hicieron de él "

decía...


                                                            


A mi edad

      Tengo ganas de no decir nada

de no llorar jamás

de no mirar las cosas

de no decir que es cierto

que no lo creo

que no sé que hacer conmigo,

a mi edad se suele estar despierto

para mirar los libros

y conversar con ellos

para abrir las cajas

que cerramos cuando niño

para rescatar la pobre soledad

que te persigue.