Postal
La ciudad
En algún momento
la ciudad
caminaba de mi mano
jugábamos a ser otros
yo en mi soledad
ella en su abandono,
vendrá la tole tole
un ventarrón
un sinsabor de humanidad
y de alboroto
para estancarnos en otoños
ríos quietos, mares sordos
ahí será que es un rastrojo
la terquedad que se presume,
abiertas las cortinas
tristes los ojos
pobres mis pies cansados
por las calles amarillas
y su perfume.
En algún momento
la ciudad
caminaba de mi mano
y ahora mis heridas
no tienen donde ir.
Borrador
No escribo mucho
desde que supe que muchos
escriben como yo,
miro algunos libros
y en alguna sobremesa
me entero de muchos
y su exquisita vanidad
de nombres pomposos
para esconder sus
Pedro, Juan y Diego
vaya uno a saber por qué,
los sigo devotamente
como una burda procesión
para saber si son o no son,
si miran las estrellas
o la luna en el rio
el Olimpo tiene llaves para ellos
viajan y viajan, beben y beben
y su mente sigue ahí
en una antigua fotografía
en el viejo bergere,
su pluma cae al piso de madera
su gato duerme en el enorme sillón
y un papel arrugado en la mano
con el mejor borrador
jamás escrito.
Mañana
Demasiados sueños
ataviados
de buenas nuevas,
si supieras lo que no sé.
Yo engendraba
paraísos para ti,
aventurados sin razón
para caer desposeídos
a vivir con esa voz,
confundidos entre pájaros
sin nombres que después
aprenden a volar
entre infinitas almas
y cuerpos por doquier.
Lo normal en estos casos
es perderse para siempre,
cruzar la noche y sus esquirlas
mañana cuando el día comience
entre espejos que no se detienen
que morirán a mas tardar
mañana cuando el día comience.
Los lunes
He perdido una parte de mi,
estaba junto a un libro de tapas negras
hace un rato que no lo encuentro,
escuchaba a Lennon por lo de su aniversario
te aseguro que no hice nada más,
escribía unas palabras
junto a mi gata que dormía.
Mientras miraba por la ventana
un día soleado entraba
libremente hasta molestar
no hice mas que buscar
la sombra
que se prolongaba por el muro.
Un rayo de sol
se colaba entre las cortinas
entre horas polvorientas
y sobre la mesa un vaso de agua
dibujaba una quimera
pero, para que sirven los lunes
sino es para inventarlos.
Entre pétalos y escarcha
No fui de ningún modo
alguien cobarde
ni de todos un pusilánime
de cara rota con gesto serio,
no me besuqueaba en secreto
con la mas linda del barrio,
no volaba con alas prodigiosas
sobre los paraderos de noche
así con mis diecisiete
y los labios rotos
donde ya no hay nadie
ni los inútiles
con sus juegos artificiales.
No fui de ningún modo
ni por las dudas
un sueño levitando
hasta estrellarme,
solo escondí la mano
entre pétalos y escarcha
y no le dije a nadie.
Sin revancha
Envejecer es de noche
el sube y baja a tientas
un boceto postrero,
tengo ceniza en el pelo
no sé de cuando
tuve sueños mientras tanto
tuve aciertos y derrotas
cada esquina fue un comienzo
y la prisa un arrebato,
pero debo convenir ligeramente
que nadie ha sido olvidado
ni mi gato rubio el Mimozo
ni el viejo Soto que hablaba y hablaba
solamente, diariamente de su hijo ausente.
Estoy tan viejo sin duda
mi alma torpe y descontenta,
que dice de mi ventana sin el mar
el rechinar de las hojas y el otoño
que traigo oculto entre mi ropa,
me desprolijo a cada momento
mientras recorro las veredas
con serpentinas y vidrios rotos
con la elegancia de las velas.
Adiós vida sin revancha
despilfarro de tantas bocanadas
sendero sin asunto, sin comienzo ni fin
a medio camino del mientras tanto
mientras ocurre que amanece.
Cosas que pasan.
No tengo idea porque te llamas así,
existe en mi memoria un medania de datos
sin importancia,
a veces me dejo llevar
por el aire y el humo
no puedo ver mas allá de lo que señalas.
Te creo,
como si fueras la brisa que me reconoció
de aquel instante eterno en la estación Puerto,
son cosas que pasan
como una lluvia de verano
y el miedo que he sentido a veces
negando el miedo que he sentido a veces,
cruza a la distancia sin piedad
con su voz sin voz
para volverse la obsesión
que se marchó corriendo junto a mí
hasta agotar la única verdad
que permanece,
de la tristeza y la soledad
no se vuelve jamás.
La única felicidad.
Cuando termina el día
Cansado de estar triste
tenías la actitud de un niño
que miraba la hoja a punto de caer
y a los perros que en la noche
ladraban a los fantasmas
que buscaban en la basura
las sobras de la tierra prometida.
Apuesto que sabrás
de lo que hablo,
de la muerte y su sonrisa
del hielo que se calla
de lo breve del amor,
de los ojos que te buscan
cuando la vida se derrama lejos.
No ser feliz es un puñal,
vale morir cuando termina el día
antes de la cuita permanente
y dejar que los perros ladren.
Para nada
Yo estaba pendiente
de que la vida pasara rápido
no entiendo como
no había olvido, solo dolor
me bajé del bus llorando
ni aliviado ni deshecho
mi adolescencia fue un error
tuve una fe de mierda
y en una partida de ajedrez
me moría sin distinguir la derrota
se que bastaría girar el tablero,
voy de paso y no llevo sombra
mi nombre lo sabe el viento
salvo anoche que llevo llorando
entre rato y rato no importa,
la luna me registra los bolsillos,
de pronto en algún lugar respiran
la noche vuelve a ocurrir y si,
la vida no sirve para nada.
Los sueños
Una letanía así
de pronto me conmueve
y necesito partir
derrotado como se debe
con el azar en los bolsillos,
tranquilo una tarde cualquiera
con la memoria irreparable
en el horizonte y los sueños,
el perro sin gracia que no descansa
el muro transparente de la distancia
y no hay tiempo y las cicatrices siguen
no sabes porque lloro tanto
olvidé los sueños que traía,
quizás por eso, quizás por eso...
Al menos
Lo que dura...
Sabes que todo es relativo a Dios
y todo es relativo a la muerte,
sabes, estuve contemplando mi vida
estuve contemplándome desnudo,
sabes que todo es parecido a una farsa
y todo es parecido a deslizarse
sabes, estuve esperando a Godot hace un tiempo
por que anotar los sueños, me cansó.
Y es sencillo jugar
tomando en cuenta que
no saldrás vivo de esta ingeniosa realidad
que dura lo que dura una flor
y menos.
Sabes que todo es relativo al dolor
y todo es relativo...
Y es preciso sentir y llorar y reír y correr
y dudar y caer y crecer y seguir y jugar
y vivir y elegir y poder y curar
y partir y volver y amar porque así
es la cosa no más,
no hace mucho creí
pero así es la cosa.
Y el orgullo, la vanidad
y tus tetitas muñeca
duran lo que dura una flor
y menos.
La utopía
Había un cierto rumor
a despedida
a despilfarro de ciertos días
que llenaron de desamparo,
había un oráculo
en cada amanecer
con un puente abandonado,
todos lo sabíamos
no seguiríamos juntos,
los libros sin leer
la música derramada
como hojas sueltas,
las fotos que ya no importan
la contienda, el azar
la utopía en retirada.


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